Nadie elige menstruar, pero sí toca pagar por ello. Cada compresa, cada tampón, cada braga menstrual tiene un precio, y sumado mes a mes, año a año, la cifra final sorprende a cualquiera.

 

💶 ¿Cuánto se gasta al año?

Según datos de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), una persona en España puede gastar de media unos 50 euros al año solo en productos menstruales. La cifra varía mucho según qué uses: no es lo mismo comprar compresas y tampones mes a mes, que invertir una vez en productos reutilizables.

 

📆 ¿Y a lo largo de toda una vida?

Aquí está el dato que impacta de verdad: si una persona menstrúa durante unos 40 años de su vida fértil, ese gasto anual se convierte en algo así como 2.000 euros, según la misma OCU. Y eso sin contar analgésicos ni otros productos que muchas necesitan para sobrellevar los síntomas.

Dos mil euros que se van, mes tras mes, en algo que el cuerpo hace sin pedir permiso.

 

🏷️ ¿Qué pasa con el IVA?

Este es un tema que ha dado bastante que hablar. Durante años, los productos menstruales en España pagaban un 10% de IVA, el mismo tipo reducido que otros artículos de higiene. Tras mucha presión social y política, el Gobierno anunció la bajada al 4% (el tipo superreducido), equiparándolos a productos de primera necesidad.

Es una mejora real, pero como han señalado varias expertas e investigadoras, no resuelve el problema de fondo: quien no puede permitirse un paquete de tampones a 3,20 euros, tampoco podrá permitírselo, aunque cueste unos céntimos menos.

 

⚠️ ¿Esto es lo que se conoce como "impuesto rosa"?

En parte sí, aunque son dos cosas distintas que suelen mencionarse juntas. El IVA de productos menstruales es un impuesto que paga todo el mundo por igual. El llamado "impuesto rosa" es otro fenómeno: productos prácticamente idénticos (cuchillas de afeitar, desodorantes, ropa) que cuestan más caros en su versión "para mujer" que en la versión "para hombre", sin ninguna diferencia real de fabricación que lo justifique.

Ambos fenómenos, juntos, hacen que menstruar y, en general, ser mujer, salga más caro en el día a día.

 

😔 ¿Qué pasa con quienes no pueden pagarlo?

Aquí está la parte más dura del tema: un estudio del IDIAP Jordi Gol junto a la asociación Period Spain, con más de 22.800 personas encuestadas, encontró que hasta un 22,2% había tenido en algún momento dificultades para acceder a productos menstruales por motivos económicos, y un 39,9% no había podido comprar el producto que realmente prefería, por precio.

Esto tiene nombre: pobreza menstrual. Y significa que hay personas que, literalmente, usan papel higiénico, calcetines o tienen que faltar al instituto o al trabajo porque no llegan a comprar lo que necesitan ese mes.

💡 ¿Cambia algo apostar por lo reutilizable?

A largo plazo, sí, y bastante. Aunque el desembolso inicial de una braga o un bikini menstrual es mayor que el de un solo paquete de compresas, al usarse durante un par de años el coste por uso baja muchísimo frente a comprar producto desechable cada mes, sin parar, durante 40 años.

No es una solución mágica a la pobreza menstrual (eso necesita políticas públicas reales, no solo decisiones de consumo individual), pero sí es una forma de que, con el tiempo, tu propio gasto se reduzca.

❗ Preguntas frecuentes

🔹 ¿El IVA al 4% ya se aplica en todos los productos menstruales?
Se aplica a compresas, tampones y protegeslips. Conviene revisar siempre el etiquetado si tienes dudas sobre un producto en concreto.

🔹 ¿La pobreza menstrual solo afecta a personas sin recursos extremos?
No necesariamente. Afecta también a quien, sin estar en una situación extrema, tiene que elegir entre comprar el producto que prefiere o ajustar otros gastos ese mes.

🔹 ¿Vale la pena cambiar a productos reutilizables solo por el ahorro?
El ahorro es un plus, pero no tiene por qué ser la única razón. Para muchas, el cambio también viene por comodidad, por reducir residuos, o por evitar el riesgo de infecciones asociado a llevar un producto interno puesto demasiadas horas (algo que no ocurre con la ropa interior menstrual, al ser un producto externo). El ahorro, en todo caso, llega como añadido.

 

Menstruar tiene un precio, lo pagues en dinero, en salud, o en ambos. Conocer la cifra real es el primer paso para no dar por sentado algo que, en realidad, cuesta bastante más de lo que parece. 👑💙

Una Ecoreina