"Ha venido la tía María." "Estoy mala." "Tengo la visita." "Cosas de mujeres." Seguro que alguna vez has usado (o escuchado) alguna de estas frases en vez de decir simplemente "tengo la regla". Y probablemente ni te lo planteaste: es tan automático que ya ni se nota.
Pues resulta que ese automatismo tiene nombre, historia, y hasta datos que lo confirman.
📊 ¿De verdad sigue siendo tabú en España?
Sí, y no es una opinión, hay estudio detrás. Una investigación reciente del CSIC junto a la UPV, con más de 4.000 participantes, encontró que 4 de cada 10 personas todavía perciben la regla como algo negativo. Solo 6 de cada 10 la ven con normalidad.
El mismo estudio encontró algo que dice mucho: las emociones más repetidas en la primera regla fueron vergüenza, preocupación, miedo y estrés. Y más de un tercio de las participantes reconoció que, cuando le vino por primera vez, no sabía bien qué le estaba pasando.
Así que no, no son solo tus abuelas hablando en clave. El tabú sigue vivito y coleando, aunque hoy se note menos que hace 50 años.

🕰️ ¿De dónde viene todo esto?
Aquí la cosa se pone interesante. El origen no es reciente ni es un invento de esta generación.
Hay textos religiosos antiguos que hablaban de la mujer con la regla como "impura", algo que marcó durante siglos cómo se trataba el tema en muchas culturas, incluida la nuestra.
Ya en el siglo XX, cuando empezó a venderse publicidad de compresas y tampones, las marcas ni se atrevían a mostrar sangre roja en los anuncios: usaban un líquido azul para demostrar la absorción, precisamente para no "incomodar" con el color real.
Y más cerca todavía, seguro que has oído (o te han dicho) que una mujer con la regla no debía hacer mayonesa porque se cortaba, o que no debía hacer un bizcocho porque no subía la masa. Cosas que se decían como si fueran normas de cocina, pero que en realidad venían de la misma idea de siempre: que la sangre menstrual era algo "sucio" o de mal augurio.
🤐 ¿Por qué seguimos hablando en clave?
Porque el lenguaje también hereda el tabú. Decir "tengo la regla" en voz alta en una reunión, en el trabajo, o incluso delante de la familia, todavía a algunas les resulta incómodo, así que el cerebro busca un atajo: nombres en clave, sonrisas cómplices, cambios de tema.
El problema no es usar estas frases (algunas hasta son graciosas y cariñosas entre amigas). El problema es cuando ese disimulo se convierte en la única forma de hablar del tema, incluso en el médico, en el trabajo, o con tu pareja.

⚠️ ¿Y esto tiene consecuencias reales?
Sí, más de las que parece. Cuando algo se calla tanto, cuesta más pedir ayuda o hacer las preguntas obvias: por qué duele tanto, si es normal ese sangrado, o simplemente pedir el día libre cuando de verdad no puedes ni levantarte de la cama.
También está la parte más práctica: la falta de información desde la primera regla (recuerda el dato de antes, más de un tercio no sabía qué le pasaba) hace que muchas lleguen a la adolescencia sin herramientas reales para entender su propio cuerpo.
💬 Entonces, ¿qué se puede hacer?
Nada heroico, la verdad. Simplemente, hablar de ello con la misma naturalidad que se habla de un resfriado. Decir "tengo la regla" en vez de buscar la frase en clave. Explicarle a una hija, sobrina o amiga más joven qué es exactamente, sin vergüenza ni rodeos. Y no reírse ni restarle importancia cuando alguien dice que le duele de verdad.
Cambiar un tabú que lleva siglos no pasa de la noche a la mañana, pero sí empieza por conversaciones tan simples como esta.
❓ Preguntas frecuentes
🔹 ¿Por qué me da vergüenza decir "tengo la regla" en voz alta?
No eres la única, es una reacción muy extendida y tiene raíces culturales muy antiguas, no es "cosa tuya" ni falta de seguridad personal.
🔹 ¿Es tan grave usar apodos como "la tía María"?
Para nada, entre amigas o en confianza puede ser hasta divertido. Lo importante es que sepas decirlo tal cual cuando de verdad haga falta, como en el médico o en el trabajo.
🔹 ¿En otros países no pasa esto?
Sí pasa, y en algunos lugares con consecuencias mucho más fuertes, como niñas que faltan a clase por no tener acceso a productos de higiene o por vergüenza. España no es de los casos más graves, pero el tabú tampoco ha desaparecido del todo, como muestran los datos.

Al final, la regla no debería necesitar un nombre en clave. Y contártelo así, sin rodeos, también es una forma de ir cambiando las cosas👑
Te invito a ser de esas 6 de cada 10 que hablan de esto con normalidad. Comparte este blog con una amiga, y ya somos dos rompiendo el tabú💙
